jueves, 15 de diciembre de 2011

Capítulo 5


(Y bis)

Melodía. Un señor toca el arpa. Nubes, sol, nieve, algo de niebla y lluvia. Estaba tranquilo. Llevaba un mes de reposo, mes sabático, de Sabbat. Había logrado olvidar a aquel tipo guapo, excepto cuando me tenía que tomar unas 'infurelax' para poder dormir. Bien. Mañana, pasado y al otro.

No entendéis nada, ¿eh? jajajaja

No, no me estoy volviendo loco. Sólo trataba de justificar este mes de ausencia, este mes triste, este invierno literario. Los días han sido travesías del desierto. Las noches: ese Dakar exiliado. He pensado y he encontrado. He hallado mi 'yo'. No era difícil. Siglos de filosofía destruidos en un solo mes de genio, derrocados, hundidos. He sido ese viento que arranca las ramas de los abedules cuando el niño ríe y mira a su madre: "Mamá, ¿por qué caen las ramas?¿qué sentido tiene la vida?¿quién soy yo?"
Joder, me está pasando otra vez, ¿lo notáis? Creo que me estoy volviendo loco de nuevo y vosotros volvéis a no entender nada. Tranquilos, todo llegará.

-No tenía sentido una posible confrontación con Águila Roja, debía persuadirlo. Yo soy un mosquito y él es una persona. No hay ni tratos ni pactos entre individuos de tan diferente tamaño, ¿imagináis un pacto de no agresión entre un tío y un mosquito? Amenazar a algo tan insignificante es raro. Y ahí seguía yo, un mes después.

...Afligido...

No hay comentarios:

Publicar un comentario