lunes, 14 de noviembre de 2011

Capítulo 4

(...)
-Y allí estaba yo, solo. El suelo era blanco, el cielo era negro. El fondo, gris esmeralda. Miré a derecha, agua. Miré a izquierda, agua. Cerré los ojos como esperando una aparición, una respuesta. Nada.
-Joder, quería ver a Águila Roja. Quería verlo de nuevo, tocarlo, sentirlo dentro de mi. ¿Quién eres?
- ...
- Qué tres puntos suspensivos, qué bien puestos, ¿no?. Los quería poner y he pensado que aquí era el momento más oportuno, como: ¡ZAS! ¡LA HISTORIA GANA EN ACCIÓN Y MISTERIO! Por cosas así se han dado premios, de hecho, Vargas Llosa tiene un premio Nobel de Literatura y ni siquiera sabe escribir en algo que no sea.. ¡¿peruano?!
- ''Tú escribes, amigo, poemas desde el albero... No llores, hermano, pues si maestros hay pocos, menos serán los amigos''
- Y está bomba, ¿qué?

...continuará

Estaba releyendo y pienso. Escribo esto con guiones, como si de un diálogo se tratara. Pero queda muy raro si todo está en pretérito imperfecto, ¿no? Un tipo dice: "Joder, quería ver a Águila Roja" cuando yo en mi cabeza lo digo como una frase al aire, no hacia nadie. En realidad, todo el texto es un narrador, pero he metido guiones para despistar. El ejercicio debería ser, ahora, releerlo ignorando los guiones, a ver qué se siente. No sé, esta es la reflexión de hoy. El pretérito imperfecto y su postura en un diálogo, ¿locura o realidad?

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